lunes, 7 de octubre de 2013

Entrega, artículo terminado
ABORÍGENES OLVIDADOS POR UNA MEMORIA SELECTIVA

La cultura Indígena se ha visto en los últimos años, en su posible final, pues se ha enfrentado a diversas problemáticas que succionan sus miembros de los resguardos y asentamientos naturales hacia los lugares más inhóspitos que pueden llegar: las zonas urbanas; donde no es factible una vida basada en sus costumbres, tampoco es posible en la sociedad despectiva del hoy, darles el lugar que se merecen, y menos es posible ni imaginable que en las zonas urbanas  a las que se están desplazando, puedan tener el desarrollo cultural ancestral que ha sido referencia en el mundo.

Esperanza de libertad, cambio y esclavitud.

Uno de los fenómenos más representativos que enmarca la crisis indígena fue la colonización, con la que  llegó explotación, muerte y violencia; así comenzó la crisis de los pueblos nativos que ahora tiende a su desaparición, aunque también  enmarca el comienzo de éste mal, la revolución industrial y la terrazgueria, donde los indígenas pasaron la dificultad de tener sus tierras en manos de hacendados, a quienes debían de pagar con días de trabajo no remunerado, el derecho a sembrar una parcela en su misma tierra, y violaciones que definieron un cruce racial definitivo y constante, afirma  Leidy Diana Uribe Betancur, historiadora de la Universidad de Antioquia.

Afirma Uribe que la industrialización es la causa de la crisis de los pueblos indígenas en la medida en que esta ha provocado el desplazamiento, la muerte, el abandono y la explotación de los territorios indígenas, el  interés principal de las multinacionales es la explotación de los recursos naturales como el oro, el petróleo, el agua, la madera, entre otros que se encuentran ubicados en territorios indígenas, por lo tanto muchas comunidades indígenas se han desplazado, otras han defendido su territorio sufriendo como consecuencia la muerte de muchos de sus líderes, la destrucción de sus sitios sagrados y el abandono total del estado.

Jorge de Jesús Salazar Toro, es un médico tradicional indígena, y es encargado de un cabildo de Senues en Guarne, dice que el problema de la industrialización en cuanto a la extinción de los indígenas, es más un asunto de conquista de sus mentes, donde creen que pueden hacer una vida con menos necesidades que en lugares remotos y alejados, es decir, creen que con la industrialización tendrán más calidad de vida.

“La Gerencia Indígena de la Gobernación de Antioquia, ha tenido cantidades de proyectos que enmarcan propósitos como el retorno de los indígenas que están en las zonas urbanas hacia sus asentamientos y resguardos”, dice Berta Inés Ochoa Zapata, trabajadora social de la Gerencia Indígena. Así mismo afirma que sea cual sea el motivo del traslado, es vital que regresen a sus vidas ancestrales, porque es la única manera de garantizar la prevalencia del grupo étnico por más tiempo. Sostiene que la industrialización afecta más que todo a los grupos asentados en zonas cercanas a lo urbano, los más rurales no tienen éste problema.

“El agravio de la industrialización sobre los grupos Indígenas, es que les crea más necesidades de las que han tenido siempre; como el trabajo basado en maquinaria y no en el campo, pesca no artesanal, entre otros”, comenta Néstor Fabio García, asesor de proyectos sobre Indígenas desde hace mas de 15 años.

Etno-educación, un pasado reconstruido a medias

Afirma Néstor García, que la educación de hoy en los aborígenes está de más, esa es una costumbre occidental, que no tiene que ver con sus ritmos de vida, afirma que es un método para apropiarse de sus territorios, tanto desde el gobierno como de terceros, ellos tienen métodos diferentes de transmitir el conocimiento de generación en generación, como la oralidad, esa es la etno-educación pura

Cuando la educación en los grupos étnicos diferentes, llámense indígenas o no, no parten de la etno-educación, esta enmarcándose el problema de la perdida de todas las costumbres ancestrales, como la lengua, la vestimenta, la gastronomía, etc, y por ende del grupo étnico como tal; dice la Trabajadora Social. Cuenta también que desde la gobernación se están ejecutando varios proyectos de etno-educación, donde el profesor debe ser de su resguardo o de uno relacionado, que comparta la lengua nativa, pero que también se tenga una segunda lengua que es el español, además de compartir también costumbres y filosofías.  

Una guerra que vuelca su mundo

El conflicto armado que enfrenta el país desde hace más de 50 años, no es inherente a los pueblos indígenas, es más a ellos los perjudica directamente, porque es en sus tierras y zonas geográficas, donde los grupos armados se posicionan, no importándoles sacar de sus hogares a los primitivos pobladores del lugar que necesitan, causando así el desplazamiento forzado no sólo por parte de grupos al margen de la ley, sino también el ejército y los paramilitares. Afirma el Asesor de Proyectos.

La guerra en Colombia, no sólo interfiere negativamente en los aborígenes en la medida en que son desplazados de sus territorios, sino en la explotación y obligación al trabajo no remunerado, a violaciones de sus mujeres y niños, y explotación de los recursos naturales con la minería y tala indiscriminada de árboles para maderería, apunta Uribe Betancur.

¿Abandono parcial o total?

Hoy se ven muchos indígenas en la ciudad como habitantes de calle pidiendo ayudas económicas, pero según las investigaciones de la Gobernación, ninguno de ellos, es  de resguardos reconocidos en Antioquia, casi todos son de la Guajira o del Cauca, es decir, a parte de los proyectos de diferentes índoles con los indígenas en sus comunidades, el estado departamental hoy trabaja para que los pueblos pertenecientes a él, no estén en las calles, sino en cabildos de la ciudad, aunque preferiblemente en sus resguardos y asentamientos naturales; Cuenta Berta Ochoa.

García dice que sin importar si los habitantes de la calle son o no de Antioquia se les debe reconocer como propios, y se les debe prestar los servicios requeridos, porque la idea de agruparlos por los departamentos que nos separan geográficamente a nosotros no es parte de sus filosofías, es decir, ellos no se distinguen por antioqueños o no, ellos tienen su propia división de pueblos y todos hacen parte de nuestro pasado, de nuestros aborígenes.

 

Dice el asesor de proyectos: ¿será que estamos a tiempo de ponerle más atención a los Aborígenes y frenar el proceso de extinción que enfrentan esas comunidades?

 

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